El simple hecho de aspirar a la santidad agrada a Dios, pero hay que buscar la verdadera santidad y evitar las santidades engañosas.
Las falsas santidades nos llevan por un camino equivocado y si lo seguimos por largo tiempo, la costumbre nos puede hacer imposible el dejarlo. Es por esto que hay que tener claro cuál es la verdadera santidad.
Falsas santidades:
Ayunar y hacer penitencia con un corazón lleno de rencor y malicia.
Hacer mucha oración y seguir tiñendose el alma con mentiras, chismes y calumnias de las demás personas.
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